El turismo de experiencias, el nuevo hit

El turismo de experiencias, el nuevo hit

El consumo de masas ha muerto. Sí, seguirán existiendo Zara e Ikea, pero cada vez son más las personas que buscan y rebuscan para encontrar la camisa o la mesa que tenga ese toque de diferenciación que los convierta en únicos. Y si no se pueden permitir la pieza exclusiva de lo que sea, pues sencillamente la tunnean. Sólo hay que buscar en Google y encontrareis centenares de páginas web que enseñan a rediseñar las famosas estanterías Expedit.

Pues bien, con el turismo pasa igual. La oferta de sol y playa no morirá, o la opción del turismo cultural o rural. A lo que me refiero es que todas esas categorías son demasiado amplias y lo que la gente busca a la hora de escoger un destino es la inspiración que el viaje le provoca. Quiere experimentar, hacer, tocar, y después recordar. Por este motivo la palabra de moda cuando hablamos de turismo o simplemente de consumo de ocio, es “experiencia”. Y este nuevo concepto tiene que ver mucho con el viaje a medida, sí, puedes seguir yendo a la playa o a la montaña, pero cada vez más se exige a los operadores un paquete de opciones extras que permitan al turista realizar actividades que poder explicar luego, con las que aprender cosas nuevas y que le trasladen a un tipo de vida lejano de su día a día. He aquí el triunfo de paquetes como el de nadar con atunes, ser pastor por un día o aprender a hacer miel.

Y si lo llevamos al terreno gastronómico pues pasa igual. Ya no basta con comer la mejor de las hamburguesas posibles, cada vez son más los restaurantes que te dan la opción de escoger entre diez tipos de panes distintos, veinte quesos diferentes y lechugas procedentes de medio planeta. Lejos de estresarse, los consumidores salen encantados porque no han comido una hamburguesa corriente sino “su” hamburguesa.

Ofrecer un producto diferente requiere de unas dotes de márketing avanzadas. Hay que conocer muy bien quien queremos que sea nuestro cliente y como la segmentación del tipo de servicio que ofrecemos ya no es el de siempre (playa, montaña, cultura…) pues la segmentación del cliente tipo tampoco lo será. Ya no sirve aquello de hombre de mediana edad con alto poder adquisitivo porque en cuestión de experiencias y de inspiración, los límites son mucho más etéreos.

Lo que sí que está claro es que se necesita estar mucho más atento a las tendencias y establecer relaciones con los negocios que puedan ofrecer el complemento que nos haga crecer. Coworking, ¿os suena?

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Edurne Seco Herran

Periodista, comunicadora, curiosa y siempre aprendiz. También mama, sin duda el mejor proyecto que he emprendido hasta ahora y, atención al detalle, es indefinido y en constante evolución