¿Cómo transformarte en una empresa? Tu marca personal

¿Cómo transformarte en una empresa? Tu marca personal

El cambio de paradigma en la relación de las empresas con sus clientes está provocando que las estrategias de marketing más exitosas sean las de aquellos negocios que humanizan sus relaciones. Es decir, las empresas utilizan las redes sociales para trasladar a sus usuarios los intereses y valores que hay detrás de la marca y que sin duda, quieren hacer coincidir con los de su público objetivo. Esta humanización en la imagen pública de las corporaciones contrasta con una tendencia inversa cuando hablamos de los individuos, obligados cada vez más a gestionar su imagen pública como si de una empresa se tratase. Tú y yo somos personas sí, pero también somos profesionales y es así como tenemos que gestionar nuestra imagen, nuestra marca personal, ante el aumento de búsquedas de los seleccionadores de personal en las redes sociales para buscar al candidato perfecto.

En realidad se trata de algo que ya dicta el sentido común, si el día de la entrevista de trabajo era casi obligado acudir con el traje para dar una imagen de profesional entregado, ¿en serio vas a dejar que ese mismo seleccionador vea las fotos de tu última juerga? No estoy diciendo en ningún momento que tengas que aparecer como Santa Teresa de Calcuta, pero si eres de los que no te importa colgar en tu muro de Facebook los estragos del último fin de semana, haz el favor de poner algún filtro de privacidad. Es evidente que todos tenemos vida más allá de los despachos, sólo sugiero moderación.

Norma número 1: Controla tu imagen

Elige la red correcta para compartir los diferentes aspectos de tu vida y mantén el control sobre con quién y en qué condiciones quieres compartir cada intervención pública que hagas. Lo mismo ocurre con las fotos, si es permisible que tu perfil de Facebook tenga que ver con tu última excursión o incluso el pasado desfile de Carnaval, procura que la foto que tienes en Linkedin se corresponda más con aquel traje para las entrevistas. Aunque, lo mejor sería que no hubiera demasiada diferencia entre ambas cuentas y que la esencia de la imagen que proyectas en ambas redes sea la misma. La esencia sí, aquello que te hace diferente, debería ser visible en cada sitio o red social desde el que comunicas.

Conseguirás esto si te ves como un todo. Porque tienes que tener claro que todo comunica, lo que dices, lo que haces, lo que dicen de ti … Si tienes plena conciencia de quién eres, qué haces y para qué lo haces, qué objetivos quieres conseguir… debes dar un paso más.

 Norma número 2: Apuesta por el mensaje

Planifica y ponte metas concretas. Haz una lista de las cosas que haces bien, de aquellas por las que destacas y sobre todo, las que te hacen único. Porque siguiendo con los analogismos empresariales, si las empresas se humanizan y se posicionan en la mente del consumidor por sus valores, son esos valores los que hacen que tú seas tú y ningún otro. Una vez sepas qué es lo que tienes que hacer saber al mundo de ti será más fácil ponerse en marcha.

Pero atención, tal y como señala Guy Kawasaki, el gurú de los negocios, en su libro El arte de cautivar, hacerte con la simpatía de tu prójimo no consiste en manipular a la gente. La mejor estrategia de marketing que puede seguir una empresa es ofrecer un producto de gran calidad y una atención al cliente basada en la confianza y la honradez. Así que, aquí llega la…

 Norma número 3: Sé un buen producto

Quizás la tendría que haber puesto al principio: Sé buena gente. Sonríe de verdad, porque las sonrisas falsas se notan; ayuda cuando alguien te lo pida, preocúpate por los demás y mantén el equilibrio con el Karma (o en lo que sea que creas). No se buscan premios Nobel de la Paz pero estoy segura de que ese equilibrio también comunica, porque todo lo que haces deja huella, deja marca… Así que sé coherente entre lo que haces en el mundo online y el offline.

 Norma número 4: Ofrece una buena atención a tu público

Sé amable. En serio, parece una perogrullada pero si miras a tu alrededor es evidente que no lo es tanto. De verdad, ya no sólo es por tu marca personal, la vida es mucho más fácil cuando no estas enfadado. Las relaciones personales, y las laborales también, son mucho más fructíferas cuando en vez de pensar en que algún fallo ha sido premeditado piensas que un error lo tiene cualquiera. Relájate y sé amable, porque esa amabilidad se reflejará en tu trato con el mundo, también desde tus perfiles sociales. Responde, da las gracias, sí, en serio, no está pasado de moda, da la gracias. Porque al final, cliente es todo aquel con el que te rodeas.

 Norma número 5: Amplia tu red de contactos

Y si cliente es todo aquel con el que te rodeas, cuantas más personas tengas en tu red de contactos más posibilidades habrá de que compren tu producto, o en este caso, te compren (contraten) a ti. Para esto las redes sociales son únicas, aumenta tu visibilidad en ellas, (aunque recuerda todas las normas anteriores, a los contratadores no les interesan tus últimas fiestas) y enseña al mundo lo que sabes hacer y lo que has hecho. Igual que las empresas de servicios actualizan su portfolio, crea el tuyo propio, y genera contenidos interesantes que te posicionen como el gran profesional que eres. ¿Estás dispuesto a vender tu producto?

 

 

Imagen: Photopin

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Edurne Seco Herran

Periodista, comunicadora, curiosa y siempre aprendiz. También mama, sin duda el mejor proyecto que he emprendido hasta ahora y, atención al detalle, es indefinido y en constante evolución