Las 3 claves para hablar en público

Las 3 claves para hablar en público

No quiero engañar a nadie, sí, hay personas que parece que hayan nacido hablando en público, no tienen vergüenza, son ágiles mentalmente y disponen de un rico vocabulario que les hace salir airosos de casi cualquier exposición pública. Tienen una autoconfianza a prueba de bombas y controlan sus nervios a la perfección. ¿Quiere eso decir que si no dispones de esas extraordinarias facultades serás un negado para hablar en público? No, no todo está perdido…
Como en casi todas las cosas, la práctica mejora las dotes, pero por encima de intentarlo muchas veces, hay una regla de oro que hasta el mismisimo Obama seguro que sigue a raja tabla: No improvisar.

1. Preparación, preparación, preparación

Es la clave de todas las batallas. Independientemente de la duración de tu discurso o presentación, es necesario que antes de que llegue el día e incluso antes de escribir una línea de lo que dirás, analices en profundidad algunas cuestiones:
- ¿Cual es el mensaje que quieres transmitir? ¿Qué idea quieres que saquen tus oyentes? Así, resumido en una frase. Ese será tu objetivo.
- ¿Quienes serán mis oyentes? Perfil social, educativo, expectativas que tendrán y hasta el estado anímico colectivo que tendrá tu audiencia. Porque sabiendo todo esto tendrás que adaptar tu lenguaje y tono.
- ¿Cómo será el escenario en el que transcurrirá la exposición? O lo que en fútbol se conoce como jugar en casa, cuanto más sepas del lugar más cómodo te sentirás y más posibilidades habrá de sacarle partido (¿hay proyector para poder acompañarte de documentos gráficos? ¿Estarás cerca o lejos de tu audiencia para poder bromear con alguien del público?). A partir de toda esta información, podrás comenzar a tomar decisiones.

2. La gente no soporta a los estirados.

En serio, no se me ocurre ninguna situación en la que la pedantería pueda ser aceptada. Así que utiliza un vocabulario entendedor y adaptado a tu público, sincero y que transmita aquello que quieres decir (aquella frase, ¿recuerdas?).
Si eres nuevo en esto de hablar en público recomiendo escribir el discurso. Eso no quiere decir que luego lo vayas a leer, pero sí que te permitirá hacerte una idea de cuánto tiempo te va a llevar decir todo lo que quieres. Podrás grabarte y escucharte después, y leérselo a algún amigo que sea lo suficientemente sincero como para decirte qué bromas no hacen gracia.
El discurso debe tener, como si se tratase de un cuento, de una lógica y organización. La que tu quieras, si decides hacer una explicación cronológica, o un planteamiento de problema-solución,… El que consideres que pueda ser más útil a tus objetivos (informar, persuadir o movilizar a la acción)
Márcate los tiempos clave. Bien para los silencios, que son muy útiles para llamar la atención del público o dar intensidad, o bien para las subidas de intensidad, los énfasis, los chistes,… Todo debe estar bien planificado.
Te recomiendo que en el discurso, escrito en letra muy grande y con las ideas claves señaladas en negrita / pongas rallas allá donde tu respiración te pida una parada // más corta / o más larga. El discurso no tiene que seguir las normas más estrictas de ortografía, tiene que serte útil. Por ejemplo, si tienes que pronunciar alguna palabra en un idioma que no es el tuyo y podría serte práctico escribirla tal y como se pronuncia Duyuanderstandme?

3. La hora clave: La puesta en escena

A estas alturas de la película, y después de tanta preparación es casi seguro que no te hará falta leer tu discurso. Lo tendrás interiorizado, te sentirás cómodo con él. Llévalo contigo porque te podrá servir de guión, sobre todo si has marcado en negrita las ideas clave. Además, si en un momento dado te pierdes o te quedas en blanco, te permitirá retomar tu exposición sin problemas.

Todo el mundo se pone nervioso cuando tiene que hablar en público, así que no pasa nada si en un momento dado se lo explicas al auditorio. Te dará un punto de humanidad y generarás empatía. Pero recuerda, la clave de cualquier exposición pública es que seas natural y te creas lo que estás diciendo, que lo vivas y lo sepas transmitir. Si tu te entusiasmas con un tema es más fácil que puedas entusiasmar a quien te escucha. Y si no, recuerda alguna charla a la que hayas asistido, ¿recuerdas cómo era el expositor de aquella conferencia que tanto te gustó?

 

Imagen: Photopin

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Edurne Seco Herran

Periodista, comunicadora, curiosa y siempre aprendiz. También mama, sin duda el mejor proyecto que he emprendido hasta ahora y, atención al detalle, es indefinido y en constante evolución