Deja que quejarte

Deja que quejarte

Alguna vez habrás escuchado que las palabras son poderosas, que las palabras crean nuestra realidad. De ahí aquello de “sé impecable con tus palabras, porque ellas crean tu destino”. Imagínate si las que utilizas en tu discurso son quejas, o tacos, o críticas negativas. Quejarse es un incordio, tanto para ti como para el que te escucha, y si resulta que tu interlocutor es mucha gente porque te expresas abiertamente por algún canal digital, más responsabilidad para ti. Las quejas no son más que energía negativa y resultan enormemente contraproducentes. Para obtener el éxito hemos de eliminar el exceso de carga de los hombros de nuestra vida, y de lo primero que debemos liberarnos, es de la pesada mochila que representan las quejas. Imagina cuán ligero te sentirás al eliminar esa carga de tu espalda.

¿Por qué nos quejamos?

La principal razón por la que nos quejamos es porque nos sentimos inseguros, impotentes, o incapaces de hacer algo, y al final la práctica se convierte en un hábito. Para ser un líder en el mundo moderno es imperativo romper con esta costumbre.

Quejarse menos.

Irónicamente, el primer paso para quejarnos menos, es mirarnos a nosotros mismos. Necesitamos identificar a las personas que  nos  influyen y nos animan a quejarnos. No hace falta ir muy lejos, suelen estar en nuestro entorno más próximo. Está comprobado que casi todas nuestras conversaciones animan al criticismo. Por cada “bien hecho” que escuchamos, hay otras seis del tipo: “por qué no puedes ser más como tu hermano”; “lo que haces me saca de quicio”; “es que nunca me escuchas”; “tú no puedes…”, ¿te suena algo de esto? Presta atención e identifica quién de las persona a tu alrededor se queja más de veinte veces en un día y a continuación, aléjate. Ten en cuenta que la persona que más se queja en tu mundo quizá no sea otro más que , muchas veces hablamos sin consciencia y no nos escuchamos a nosotros mismos, pero si pudiéramos revisar lo que decimos en un día en una grabadora, nos sorprenderíamos. Si el centro de la negatividad se encuentra en tu familia inmediata, la tarea te podrá parecer más difícil, pero no si te esfuerzas en permanecer en el polo positivo, con lo cual acabarás polarizando hacia ti a los primeros.

Sé parte de la solución.

Es mejor que ser parte del problema. Si te percibes a ti mismo o a otras personas quejándose, detente y analiza la situación, al dar un paso atrás y negarte a participar, ya estás del lado de la solución. Si consigues mantenerte allí, verás como los otros dejan de quejarse, pruébalo. La mayoría de la gente no quiere escuchar las quejas de nadie, ya tiene bastante cada uno con sus problemas, no por falta de solidaridad o interés, así es sencillamente la naturaleza humana.

No te dejes inundar por el pesimismo uniéndote a un coro de negatividad. Si pones sobre tus hombros la carga de otra persona, no le estarás ayudando en absoluto. La mejor forma de ayudar a mejorar la vida de los que te rodean es asegurarte de que tú mismo eres feliz. Para cambiar una situación negativa mantén siempre una apariencia optimista, dirigida a la acción. Proporciona ideas en vez de unirte a las quejas, por tentador que esto resulte. Además, los optimistas viven más y alejan de sus cuerpos los problemas de corazón.

Siempre que te enfrentes a un reto, intenta recordar “es parte del paseo”. No queremos dejar a nuestro paso un rastro de quejas y comentarios negativos. Si trazas tu legado sobre el pesimismo, darás muy mala impresión de ti, tanto hoy como mañana. Y lo que es más importante, las quejas sacaban tu capacidad de vivir el aquí y el ahora. 

Un dirigente quejica será un líder al que no siga nadie. La gente se siente naturalmente atraída por los que inspiran esperanza. Inevitablemente, el líder que forja un escenario lleno de pesimistas crónicos fracasará en su empeño de dirigirlos. Cualquiera puede ofrecer quejas o críticas, pero aquellos que ofrecen soluciones son los que piensan diferente del resto, y se convierten en verdaderos líderes. Destacan.

“Me quejaba de que no tenía zapatos, hasta que conocí a un hombre que no tenía pies”. Proverbio indio.

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Fernando Marchione

Formado en la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, y especializado en Redacción Creativa (Buenos Aires 1999). Empezó trabajando para la televisión, escribiendo y editando guiones de serie para agencias independientes, en colaboración con amantes del cine/teatro. Luego tuvo la oportunidad de descubrir el mundo del coaching y las técnicas de desarrollo personal, formando parte del Instituto Latinoamericano del Emprendimiento Productivo. En la actualidad redacta contenidos para "EL OJO", el blog de la agencia Buencom.es, motivado por su visión más holística del marketing digital. Apasionado de la psicología y la sociología, ayuda con sus conocimientos y experiencia, aportando una guía a emprendedores actuales que buscan adaptarse a un mercado tan prometedor como desafiante.

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